PARTIDO DEMOCRATICO

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Mientras sigamos enganchados al sistema existente y no iniciemos una revolución pacífica, enérgica y consciente, nada cambiara. La política y políticos son humanos como todos, ni mejores, ni perores, simples mortales a los que el poder les convierte en egoístas empedernidos y ego absorbidos dirigentes, los halagos, la poltrona y el poder del que disponen y nosotros les otorgamos, cambia y radicaliza la oferta idealista, por inconscientes y estratégicos proyectos, sobremanera si estos les reconvierte en  herederos del caudal recaudado. Los demás mortales les damos alas, luchando por su permanencia o  debacle, envueltos en el recuerdo idealista, que en sus siglas recuerdan y ofertan, progresismo o conservadurismo democrático. Olvidando que fue en otro tiempo, otro momento, cuando ante una dictadura, la revolución y lucha en las calles, era el impulso que daba vida al ciudadano y deseos de conseguir libertades. En esa lucha, se originó un cambio y renovó las ilusiones del ciudadano, hasta el momento sometido, enmudecido y destronado. Al fin llego la democracia, una oferta divina, que resolvía las radicalidades, la indefensión y devolvía al pueblo las proclamadas libertades. Al ciudadano se le doto del voto para resolver y decidir en las urnas, sin dictaduras que le sometieran, sin obsesiones coactivas. Hete aquí que, una y otra vez la ya añeja dictadura, es usada para desmotivar al votante, los recuerdos históricos usadas para desprestigiar al contrincante, las libertades reconvertidas en libertinajes se esconden entre proclamas ilusas, que dibujan un porvenir acotado por los que supuestamente roban los derechos sociales y las libertades, que en discursos falseados se demuestran indispensables. Borrando de la memoria cansada, los desastres y la debacle que, entre unos y otros generan, mientras permanecen en los escaños socialistas o populares, el ciudadano sin memoria activa, se echa a la calle, para salvaguardar sus ideales, los que todos ningunean con hipnóticas proclamas y reconvierten la democracia, en dictadura disfrazada y ofrecida como el derecho inalienable, con el que supuestamente decide el pueblo, como, donde y cuando, le han de resolver las calamidades que ellos con sus incursiones, discursos y mentiras, insuflan en sus hogares. La consciencia se desvanece entre nubes inconscientes, mientras las carcajadas resuenan en el hemiciclo y las cortes, pues mientras los idealistas se rebotan en las calles, ellos se embolsan el dinero, las libertades, comprando votos, voluntades y desbastando los derechos sociales y humanos, los que el progresismo regala preferentemente al criminal, al fraude y al ladrón de guante blanco y el conservadurismo, esconde con igual talante, entre desigualdades . ENTRE UNOS Y OTROS, LA CASA SIN BARRER.

Estimado-a amigo-a, sería un honor que ingresaras en el proyecto fundacional del PARTIDO DEMOCRÁTICO. Buscamos personas como tú. Como sabrás, nuestro fin es ser un partido unificador del Pueblo, superador de las luchas ideológicas que nos dividen, con la convicción de que es la BANCA, y en particular la BANCA INTERNACIONAL, la que origina nuestra división. Debemos fortalecernos y para ello debemos usar del Estado como garante de la supervivencia de nuestros derechos. Debemos usar del ESTADO FUERTE, y DEMOCRÁTICO, para corregir los desequilibrios y desigualdades originados por intereses perniciosos que nos sacrifican. Nuestro símbolo es un signo de interrogación sobre fondo rojo, símbolo de nuestra lucha por nuestro derecho a pensar y a sentir ¡Viva el Pueblo Unido, Viva la Libertad... AVANTI!...


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